miércoles, 15 de octubre de 2008

CARTA PASTORAL SOBRE ADICCIONES

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COINCIDENTE CON LA PREOCUPACION EXPUESTA POR LA CAMARA EN EL ARTICULO TITULADO "EL DILUVIO QUE VIENE - ARCAS ARGENTINAS", REFERIDO AL CRECIENTE CONSUMO DE DROGAS, QUE FUERA PUBLICADO EN EL ANUARIO 2008, EL OBISPO DE SAN ISIDRO, MONSEÑOR JORGE CASARETTO HA HECHO PUBLICA EN LA DIOCESIS LA SIGUIENTE CARTA PASTORAL:


"Un mal que nos está matando: la adicción a la droga y al juego"

Queridos Amigos:

En esta oportunidad quiero invitarlos a reflexionar sobre un problema que nos tiene sumamente preocupados: el tema de las adicciones, en particular la adicción a las drogas y al juego.

Ya en noviembre de 2007 los obispos argentinos manifestamos esta preocupación en una carta dirigida a la sociedad titulada “La droga sinónimo de muerte”.

· Síntomas de una situación crítica

Las estadísticas nos hablan de un consumo cada vez más precoz y masivo de drogas y alcohol, y los distintos informes nos dicen que nuestro país hace tiempo que dejó de ser un país de tránsito, para transformarse en un lugar de alto consumo de sustancias tóxicas, en particular de cocaína, marihuana y “paco”.

Las noticias nos muestran casi a diario la magnitud del problema. Bandas enfrentadas, zonas tomadas por los narcotraficantes, cargamentos de sustancias cada vez más importantes, empleo de jóvenes y niños en la distribución, adolescentes y adultos que mueren por sobredosis. Los mercaderes de la muerte hacen su negocio con la vida de nuestros niños y jóvenes.

Pero los signos de alarma no solo suenan cuando miramos los diarios. Con alguna frecuencia me llegan noticias que agentes de la distribución de drogas en los barrios pobres regalan muletas, sillas de ruedas o remedios para ganar voluntades y asimismo le pagan a la gente por esconder la droga en sus casas o avisar sobre movimientos de la policía o de la justicia.
Imaginen ustedes qué tentación tan grande, en una situación de pobreza extrema que a uno le paguen altas cifras por no hacer nada, solo cuidar y avisar.

Otro hecho elocuente: En una misión se le preguntaba a la gente por sus mayores preocupaciones, al tope de la lista estaba “que mi hijo/a no caiga en la droga”. Un grupo de padres de un colegio comentaba la facilidad con la que acceden hoy los chicos a la droga, incluso ofrecida en las cercanías de las escuelas, en los boliches, etc.

Creo poder decir que en el conurbano de las grandes ciudades (bonaerense en nuestro caso), la exclusión social alimentada por la cultura de la dádiva, el alcoholismo, el juego y el reparto “de bienes y favores” que hace el narcotráfico, se está convirtiendo en la mayor hipoteca social del país, que al tomar dimensión estructural, es de muy difícil erradicación.
Junto a la droga, nos preocupa la proliferación de las casas de juego, que han favorecido en la sociedad la adicción al mismo, con consecuencias fatales para muchas familias.

Se confunde a la sociedad aumentando la difusión y proliferación del exceso y, por lo tanto, la facilitación del vicio.

El poder económico de los grandes empresarios del juego y sus alianzas con los poderes políticos son enormes. La compra de voluntades y de apoyos no reconoce límites.


Los bingos, difundidos en principio como inocentes salones de encuentro familiar, unidos al fabuloso negocio de los tragamonedas, al alcance de todos los estratos sociales, se han ido convirtiendo en importantes centros de juego y, como tales, en destructores de vidas y ruina de una enorme cantidad de familias.

Gracias a Dios, aún algunos municipios de nuestra diócesis han resistido la instalación de estas salas de juego.


· Qué es lo que nos lleva desarrollar conductas adictivas

La palabra “adicto” nos está dando la pista: a-dicto es el que no dice, el que no se comunica. De hecho, los adictos nos refieren su experiencia de profunda soledad, su vacío. Han llegado allí por huir, por evadirse, para acallar una pena. A veces es el hambre abrumador, el abandono, la carencia de referentes. Otras veces son las mismas problemáticas vitales normales, pero a las que no se les encuentra una salida ni a quién pedir ayuda.

Así, entre las cosas que nos pueden generar nuestros vacíos o acrecentarlos, está la falta de comunicación que vivimos en estos tiempos, (paradójicamente) hipercomunicados.

Nos falta comunicación en las familias, en las escuelas, en las comunidades. El apuro, las exigencias, el vértigo cotidiano nos llevan a dejar de escuchar, de escucharnos a nosotros mismos y de escuchar a los demás.

Evidentemente, no me refiero a la mera transmisión de datos, sino a la comunicación cordial y profunda, que nos impulsa a compartir con otras personas pensamientos, sentimientos.

Como pre-requisito, tiene que haber comunicación con nosotros mismos, lo cual implica una escucha a nuestros pensamientos, sentimientos, incluso a nuestro cuerpo, ya que muchas veces las enfermedades nos están marcando algo que tenemos que hacer o dejar de hacer.

Y al principio y al final del proceso, obviamente, está nuestra relación con Dios. Nosotros como creyentes sabemos cuán importante es esta dimensión para nuestra salud y felicidad y cómo cambia la vida contar con una relación cordial y fluida con el Señor.
Si tenemos padres y madres que escuchen, docentes que escuchen, animadores de comunidades que escuchen, dirigentes políticos, sociales y religiosos que escuchen, nuestros jóvenes podrán comunicarse, podrán decir lo que piensan y sienten y podremos ayudarlos. Habrá muchos menos a-dictos.


· La dinámica del mal

En nuestra época, hablar del mal no tiene buena prensa. Quisimos erradicar el miedo de nuestra espiritualidad, lo cual es muy saludable, pero para ello en nuestra pastoral casi hemos anulado todos los argumentos acerca del mal. Nos olvidamos que este es un tema presente en la predicación de Jesús.
No voy a entrar aquí en una discusión filosófica sobre el mal en el mundo, sencillamente recuerdo la parábola de la cizaña en el trigo y la explicación que da Jesús de la misma:


“Y les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?»
El les respondió: «Esto lo ha hecho algún enemigo». Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».
«No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y atenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero».
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!” Mt 13, 24-30. 36-43

Podríamos hacer muchas reflexiones, pero aquí me parece importante señalar que existe el mal, que existe quien lo siembra y que tiene una estrategia para hacerlo. Debemos estar alertas sobre los peligros exteriores; pero el mal no sucede solamente afuera nuestro, sucede en nuestro propio corazón; y allí es donde principalmente debe haber una actitud vigilante, a la que también nos exhorta Jesús (ver Mt 25).

Todos somos pecadores, y si recordamos algún pecado más o menos importante que hayamos cometido, y rastreamos cuál fue su origen, descubrimos una tentación y a nosotros mismos cayendo en ella. Al principio, posiblemente, fue algo pequeño. Por ejemplo, algún gran rencor que guardamos en el corazón, y que hoy lastima a los demás y a nosotros mismos, comenzó con algo que otro nos hizo, pero que con el tiempo se transformó en odio. ¿Cómo sucedió eso? Pudo empezar a gestarse a partir de una ofensa, un prejuicio, una crítica destructiva o simplemente un pensamiento agresivo o un sentimiento que podría haber quedado allí, pero nos ocupamos de cultivarlo. Se transformó entonces en algo que hoy nos maneja y no podemos controlar. Podríamos poner ejemplos de cualquier otro de los pecados que llamamos “capitales”: codicia, ira, soberbia, lujuria, gula, pereza, envidia, con sus muchos derivados.

Por eso es tan importante “vigilar” sobre lo que sentimos o pensamos. Una fantasía o un sentimiento no son ni buenos ni malos, pero pueden transformarse en tales, en la medida en que nosotros los alimentamos en un sentido o en otro. Manejamos estos pensamientos cuando las tentaciones son solo eso, pero después, transformadas en acciones malas, cuanto más grandes, menos poder tenemos finalmente sobre ellas.

¿Qué tiene que ver esto con las adicciones? Los especialistas en el tema afirman que quien empieza a consumir drogas, alcohol, juego, etc. hasta transformarse en un adicto, más allá de un contacto casual, siguió adelante porque hubo un vacío que se quiso llenar con aquello que se consume. Juan Pablo II habló del “vacío existencial” que se quiere satisfacer con la adicción. Los adictos por su parte, hablan de la compulsión a consumir como algo que ya no pueden manejar.
Todos tenemos nuestros vacíos, por las limitaciones intrínsecas que tiene la vida y por nuestras propias heridas: ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los vemos? ¿O los negamos y entonces a la larga nos manejan? Si los vemos, ¿Con qué los estamos llenando? ¿Con comida, alcohol, tele, drogas, juego, sexo, personas o relaciones “tóxicas”, trabajo…?

Algunas de estas cosas son malas aún en dosis pequeñas, pero otras son excelentes en su medida, solo que ellas solas no alcanzan para responder al sentido de nuestra vida.

Hace poco llegó a mis manos una novela, llamada “La última moneda”,
[1] en ella se narra la historia de una mujer adicta al juego y su lucha por recuperarse, el libro muestra bien cómo la protagonista comienza yendo al tragamonedas como un entretenimiento y termina desarrollando una irrefrenable compulsión por jugar. Pensó que podía controlar la situación, hasta que dolorosamente y después de perder muchas cosas importantes, se dio cuenta que el juego la manejaba a ella. Una dinámica oscura, difícil de percibir mientras se desarrolla.

Sobre nuestros vacíos, heridas y tentaciones tenemos que mantener una actitud vigilante, porque nuestra desprevención nos puede hacer caer en una vorágine de la que después no podremos salir aunque queramos.


· Empezando a buscar salidas

Estas cosas sería bueno conversarlas en las comunidades, dedicarnos un poco a preguntarnos, a reflexionar, a dialogar sobre las causas del fenómeno de las adicciones.

Evidentemente, con el miedo no hacemos nada, todo lo contrario, nos arrinconamos más y crece la sensación de impotencia que nos inmoviliza, lo cual es una maniobra del mal, para que el bien no crezca. Vencer el mal, a fuerza de bien, como dice Pablo (Ver Rom.12, 21), será la estrategia principal, pero ¿Cómo?
Lo primero será conocer la realidad, para dimensionar a qué nos estamos enfrentando y con quién tenemos que luchar. Esta carta también puede contribuir a que miremos algo que nos cuesta ver.

Lo segundo, es trabajar con las consecuencias, ayudar a quienes ya son adictos, apoyando a las ONG o instituciones que trabajan en este sentido, alertarnos unos a otros sobre la venta de drogas, hablar con los jóvenes sobre el tema, trabajar para evitar la tolerancia social creciente sobre el consumo de drogas, etc.

Lo tercero es actuar sobre las causas que conducen a desarrollar conductas adictivas de cualquier tipo, que es un trabajo de educación y prevención más profundo que hablar sobre la maldad del juego, del alcohol y de las drogas (lo cual también hay que hacerlo), sino preguntarse ¿por qué las personas se autodestruyen por estos medios? ¿Qué es lo que nos lleva a desarrollar una adicción?

Por último, y aunque parezca lo más difícil, hay que tratar de influir sobre nuestros representantes (concejales, legisladores, etc.), para concertar en el orden municipal, provincial y nacional, políticas públicas con las que se pueda enfrentar estos flagelos, legalmente y con eficacia.

Obviamente, son los especialistas los que tienen respuestas acabadas sobre el tema, yo tan solo quiero llamar la atención sobre cuestiones que nos pueden ayudar a pensar, con la intención que se desencadene el debate y la reflexión en las familias y comunidades.

En definitiva, el camino cristiano es también un camino de sanación que nos devuelve nuestra plena libertad de hijos de Dios.

Quiero terminar la carta con un testimonio, el testimonio de Juan, un hombre valiente que se animó a pelear con sus sombras.

Soy Juan, tengo 37 años, estoy casado y tengo 5 hijos. Tuve una infancia muy difícil: mi mamá nos abandonó a mis hermanos y a mí cuando éramos muy chicos y mi padre era alcohólico. Por estos motivos, me crié en la calle, donde conocí a los 12 años, el infierno de las drogas. La droga parecía llegar en el momento justo, como para tapar todo el odio, la bronca y la tristeza que yo sentía.
El consumo de drogas me llevó a conocer muchos hospitales, institutos de menores, y cárceles, porque tenía que salir a delinquir para poder drogarme. Pasé muchos años detenido, y tengo varios impactos de bala en mi cuerpo, uno de los cuales me dejó 12 días en estado de coma.

Mi vida nunca tuvo un sentido, ni me parecía que hubiera una razón para vivir. Vi como el alcohol y las drogas destruían a mi familia: primero, muere mi padre a causa del alcohol, luego mi hermana deHIV y mi hermano cae preso.

En el año 96 conocí a la que hoy es mi esposa, (llamémosla María) que también se drogaba y tenía dos chicos. Pronto nos fuimos a vivir juntos, tuvimos un hijo, que por nuestra condición de adictos, tenía pocas posibilidades de vivir, pero que gracias a Dios hoy está bien. Cuando ese bebé tenía un año y medio, un juez tomó la decisión de sacarnos los tres nenes y llevarlos a un instituto. Ese hecho nos hizo tocar fondo a María y a mí y decidimos comenzar un tratamiento de rehabilitación, en ese momento, Dios empezó a actuar en mi vida de una manera sorprendente, con el sólo hecho de reconocer que Él era mi Salvador.

Con María estuvimos internados juntos 2 años, nos costó horrores superar el tratamiento pero fue lo mejor que nos pasó en la vida. Hoy hace 9 años que estoy sin consumir, y hace 7 que trabajo como operador socioterapeuta en una comunidad de rehabilitación de adictos.

Hace 5 años que con María nos casamos por iglesia y por civil, recuperamos a nuestros hijos, terminé el secundario y estoy estudiando una carrera universitaria.

Hoy puedo decir que me pude recuperar y también recuperar mis valores como persona, en especial algo que para mí es lo más importante, mi identidad. Quiero decir que todo esto no lo hubiera podido hacer si no me aferraba a Dios, a Jesús y a María que son los principales artífices de la persona que soy hoy, junto con Patricia y el P. Hugo que fueron quienes creyeron que me podía recuperar cuando nadie, ni en mi familia, ni en el barrio, ni yo mismo creía que podía hacerlo.
Ahora puedo asegurar que todo adicto se puede recuperar con la ayuda de Jesús y de María, y de aquellos hermanos que crean que esa persona es capaz de hacerlo.
Gracias,
Juan
Pd: pido disculpas a la sociedad por el daño que causé siendo un adicto.


Que el Espíritu Santo nos inspire y nos de la lucidez necesaria para saber qué es lo que tenemos que hacer y la valentía para llevarlo adelante. Una bendición especial para las familias que tienen algún miembro padeciendo una adicción, a ellos mi fraterna cercanía y una palabra de aliento para que pidan ayuda y no bajen los brazos,


Con afecto en el Señor,

Jorge Casaretto, Obispo de San Isidro
Setiembre de 2008
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más: Diócesis de San Isidro

[1] De Rosario Bigrevich. Editorial De los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2007.

EL DILUVIO QUE VIENE, ARCAS ARGENTINAS (*)

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Días pasados un periódico nacional informaba:

"El 35% de los jóvenes pobres de entre 15 y 20 años, que viven en el Conurbano Bonaerense y no estudian ni trabajan, cree que dentro de cinco años estará muerto. Son jóvenes que no estudian ni trabajan. Estos datos surgen de una encuesta realizada por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. Los datos arrojados fueron escalofriantes. La cátedra UNESCO fue la encargada de realizar el estudio, que comenzó a fines del año pasado. De sus resultados se desprende que los jóvenes que "sólo estudian" pertenecen a los sectores medios típicos, mientras que los que "estudian y trabajan" comparten rasgos con los anteriores, aunque sus familias "se encuentran con cierta precariedad e inestabilidad económica y laboral", lo que los hace "vulnerables". Los que "sólo trabajan" conforman dos grupos: aquellos que debieron abandonar sus estudios superiores para ingresar al mundo laboral, y los que, finalizado el nivel medio de educación, no comenzaron ninguna carrera. Para los investigadores, los primeros pertenecen a "sectores precarizados con diversos niveles de vulnerabilidad", mientras que los segundos estarían "más cerca" de formar parte de la clase media.

Finalmente, los que "no estudian ni trabajan" fueron catalogados como jóvenes que viven "diversos niveles de exclusión". Consultados por las "expectativas a futuro", el 35% de los encuestados aseguró que dentro de 5 años va a estar "muerto o excluido"; el 30% dijo que tendrá un "trabajo precario", y el 35% que no podrá "cumplir su vocación". Los jóvenes "perciben que en esta sociedad no se vislumbran propuestas mejores para su generación y para las generaciones siguientes, donde las decisiones que se pueden tomar son, en el mejor de los casos, a mediano plazo. Por eso, se comprende la visión negativa del futuro a través de su apreciación y evaluación del presente. Existe una percepción de una realidad actual adversa y de difícil modificación y mejora". En el relato de los jóvenes se visualiza cierto pesimismo hacia el futuro: clara dificultad de pensar y por ende desear, proyectar e imaginar un futuro para ellos. La opción es vivir el presente, lo inmediato, el momento. Lo más preocupante es que esa visión negativa del futuro no es abstracta, sino que la tienen basándose en hechos concretos ocurridos a su alrededor, como la muerte de un familiar, amigo o conocido del barrio en un hecho delictivo o por el consumo de “paco”.

¿Percibimos un Diluvio en la Argentina?. Para encontrar luces sobre el tema nos pareció oportuno consultar el libro titulado “Argentina Ciudadana”, “con textos bíblicos”, cuyo autor es el Rabino Sergio Bergman, obra prologada por el Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j. Reproducimos con la debida autorización del Rabino Sergio Bergman, algunos de los párrafos que integran el Capítulo 1, “Génesis”, de dicha obra, a partir de la página 52:

“Noé inicia la construcción del Arca ante la mirada incrédula de sus vecinos. Podríamos, sin mayor esfuerzo, reconstruir las conversaciones con sus contemporáneos, explicando que el Arca era para un diluvio que vendría y que era una empresa que, si bien parecía absurda, su secreto no era otro que el de la previsión. Pre-ver, es tener visión anticipada de lo que vendrá y, en lugar de limitarse a adivinar el futuro, es mejor adelantarse a sus consecuencias haciendo algo que tenga sentido: construir un arca” (sic).

“Para los que no entendían así, la empresa era un disparate. Sólo a la luz de la experiencia del diluvio, Noé y su obra adquirían sentido. Trabajó y se esforzó para construir el Arca. Debía tener visión para anticiparse a los hechos, dedicación, disciplina y constancia. No debía verse influido por la opinión, aun mayoritaria, de sus vecinos, sino que debía contar con los suyos, tener un plan, hacer uso de una tecnología y saber cómo hacer para llegar en tiempo y forma a que el Arca de su salvación estuviese terminada en el momento en que se desatara el diluvio” (sic).

“Completada su obra, cargó en el Arca lo mejor. Cuando el diluvio llegó, fue testigo de dos dimensiones simultáneas: la de su propia salvación y la destrucción de todo lo anterior” (sic).

“Desde el arca de Noé, sabemos que no es D-s (DIOS) (**) quien destruirá el mundo, sino que, si eso ocurre, será por obra de los hombres. Sin embargo, como humanidad, podremos encontrar en la ley una suerte de arca para sobrevivir de los diluvios. En cambio, si optamos por ser nosotros mismos ese diluvio que destruye el mundo, ya no habrá quién construya un arca” (sic).

“La Argentina conoce el diluvio que viene. Es más, somos una de las sociedades que -entendido como una metáfora de la crisis- vamos de diluvio en diluvio. En lugar de volver a la tierra una vez bajadas las aguas, parecería que vivimos siempre a bordo de un arca precaria. A pesar de vivir en una tierra bendecida por la naturaleza, nos quedamos para siempre en el arca, sin animarnos a pactar con la ley que nos permitiría ver el arco iris de una paz con nosotros mismos y con el mundo. Nos condenamos así a la sucesión de diluvios, que muchas veces desencadenamos nosotros mismos esperando que alguien nos saque del arca” (sic).

“La capacidad de tener una visión de lo que viene es el primer requisito para la construcción de un arca. Los diluvios argentinos son una manera cíclica y casi melancólica de decirnos todo el tiempo que estamos condenados al fracaso y a no hallar soluciones, como la generación de Noé, estamos, definitivamente, condenados. Sin embargo , la gran alternativa, frente a un diluvio que viene, es si ser Noé o ser igual a su generación. Él no se lamentó por la proximidad del diluvio, lo asumió, lo consideró un desafío y entendió que la construcción del arca era una posibilidad mejor que quejarse para enfrentar y superar con éxito el diluvio anunciado” (sic).

“Nuestra vocación de ciudadanía está relacionada con la construcción del arca. El arca argentina necesita estar construida con la ley y el derecho, que son la columna vertebral de una Nación. La Argentina está siempre entre un diluvio que vino y otro que está por venir. Aquellos que leen la Biblia entienden fácilmente la sensatez de Noé. Por el contrario, quienes leen la historia argentina y tratan de comprender y explicar cómo somos y de qué manera actuamos, no aciertan a entender del todo por qué no aprendimos de los sucesivos diluvios y nunca nos apresuramos a construir un arca en previsión del próximo” (sic).

“Así como hay argentinos que actúan como la generación de Noé, también hay argentinos que son como Noé. En cada generación, hay justos, silenciosos que construyen arcas para todos. Son aquellos que, con sus acciones, entienden que es posible no sucumbir en el diluvio que viene. Argentinos con vocación de servir y aceptar el llamado cívico de hacer un arca que nos preserve del diluvio si es que viene. Es gente que no se queja ni se lamenta. Tampoco pretenden explicar con grandes voces lo que pasa o por qué causas ocurren esas cosas que siempre desembocan en el diluvio. Son pacientes y disciplinados trabajadores del astillero de una Argentina solidaria, noble que construyen día a día un arca invisible para poner en ella lo mejor de cada uno, para que todos podamos vivir en esta tierra. Sus herramientas son simples y están al alcance de todos: la ley, las normas, los valores que dan sentido a la vida y la Constitución” (sic).

“La única manera de contribuir, responsablemente, a la cotidiana construcción del arca es asumiendo, con decisión, un compromiso cívico activo y tener siempre presente que nuestra única salvación, como ciudadanos, es el ejercicio pleno de la democracia republicana” (sic); (Página 58).

Con motivo de este artículo se solicitó al Rabino Sergio Bergman autorización para su publicación, con el especial pedido de formularnos algunas reflexiones destinadas a los socios y amigos de la Cámara. A continuación transcribimos el texto que nos remitiera. Agradecemos la deferencia y generosidad de la dedicatoria.

“Es nuestro espíritu, el que permite transformar la realidad. Asumiendo que la esperanza de un mañana mejor comienza hoy, cuando en lugar de reclamar, somos capaces de ofrendar. Reemplazando la pasiva espera de tener soluciones, por la disposición activa de comprometerse con una contribución cierta de tiempo y esfuerzo consagrado al bien común. Así, la Nación se constituye y construye, con ciudadanos que dejan de ser habitantes del territorio y son artífices protagónicos de aquello que hemos pactado como valores en la Constitución, haciendo obra de nuestras manos en bendición. Sea la Bendición de D-s en la obra de sus manos y en la de vuestra asociación, que dispone de si para que todos podamos recibir una noble contribución y ser socios del mismo Creador en reparar el mundo y nuestra bendita tierra Argentina, plena de promesas, que se hacen proyecto en el compromiso de ser y hacer una Argentina Ciudadana en bendición”.


Fdo. Rabino Sergio Bergman

Profundicemos estas reflexiones y hagamos el firme propósito de comprometernos como ciudadanos para construir el “arca” para todos los argentinos, sin exclusiones y donde en especial la niñez y la juventud encuentren un lugar de futuro, una Nación comprometida con los valores de la Verdad, la Justicia y la Solidaridad.

(*) “Argentina Ciudadana”; Autor: Rabino Sergio Bergman; Ediciones B Argentina S.A; ISBN 978-987-627-057-1; Capítulo 1: Génesis; julio 2008.

(**) Nota del Editor: “De acuerdo a la religión judía, el nombre de D-s no se escribe con todas las letras ya que no es representación de Él. Como el lenguaje construye realidad, escribir la palabra “dios” significaría limitarlo en su ilimitación y su perfección de ser, nombrar lo innombrable, escribir lo no-escribible, humanizar lo trascendente. Es un valor positivo de respeto y consideración” (sic).

martes, 14 de octubre de 2008

SERVICIO A LA COMUNIDAD

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Medicamentos suspendidos por riesgo de muerte
El Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, suspendió la distribución, manipulación, comercialización denominada FENILPROPALAMINA. La medida fue tomada después de que, (FDA), de Estados Unidos, constató que la sustancia provocó Efectos adversos FATALES (hemorragia cerebral). Está presente en 21 medicamentos, especialmente en los anti-gripales. Los medicamentos suspendidos son los siguientes:
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  • Benadryl día y noche.
  • Contac
  • Naldecón Bristol
  • Acolde
  • Rinarín Expectorante
  • Deltap
  • Desfenil
  • HCl de fenilpropalamina
  • Naldex
  • Nastizol
  • Decongel Plus
  • Sanagripe
  • Descon
  • Descon AP
  • Descon Expectorante
  • Dimetapp
  • Dimetapp Expectorante
  • Ceracol Plus
  • Ornatrol
  • Rhinex AP
  • Contilén
  • Decidex
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En la página de la FDA de los EE.UU de 06 de noviembre del 2000 aparece la siguiente novedad:
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"FDA Talk Papers are prepared by the Press Office to guide FDA personnel in responding with consistency and accuracy to questions from the public on subjects of current interest. Talk Papers are subject to change as more information becomes available.
T00-58 Print Media: 301-827-6242
November 6, 2000 Consumer Inquiries:888-INFO-FDA
FDA ISSUES PUBLIC HEALTH WARNING ON PHENYLPROPANOLAMINEFDA, today, is taking steps to remove phenylpropanolamine from all drug products and has requested that all drug companies discontinue marketing products containing phenylpropanolamine.
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FDA today issued a public health advisory concerning the risk of hemorrhagic stroke, or bleeding into the brain, associated with phenylpropanolamine hydrochloride.
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Phenylpropanolamine is an ingredient used in many over-the-counter (OTC) and prescription cough and cold medications as a decongestant and in OTC weight loss products.
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Adverse events reported with these products led to concerns that this ingredient might increase the risk of hemorrhagic strokes. Manufacturers of products containing phenylpropanolamine worked with FDA to plan a research program to clarify whether any increase in risk exists.
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Scientists at Yale University School of Medicine conducted the study in which the researchers found an association between phenylpropanolamine use and stroke in women. The increased risk of hemorrhagic stroke was detected among women using the drug for weight control, and for nasal decongestion, in the 3 days after starting use of the medication. Men may also be at risk.
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The Nonprescription Drugs Advisory Committee met on October 19 to discuss safety issues related to phenylpropanolamine use. The committee reviewed Yale’s Hemorrhagic Stroke Project results and concluded that phenylpropanolamine cannot be considered to be safe for continued use.
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FDA believes that although the risk of hemorrhagic stroke is very low, even with phenylpropanolamine use, the conditions for which these products are used do not appear to warrant an increased risk of this serious event from using this drug. We advise consumers to discuss alternative over-the-counter and prescription products with their health care providers or pharmacists.Information about the history of phenylpropanolamine, the Public Health Advisory, and the stroke study results can be found on the FDA website at: www.fda.gov/cder/drug/infopage/ppa/default.htm.
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FDA News Page FDA Home Page.
Office of Public Affairs
Web page created by jch 2000-NOV-06.
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A todos los que estén utilizando cualquier medicamento de esta lista, se les recomienda suspender la medicación y consultar al médico para mayores detalles.